A veces, a medida que las personas envejecen, dejan de hacer las cosas que les gustaban y les entusiasmaban cuando eran más jóvenes. Esto es especialmente cierto si aparece la demencia. Las personas pueden aislarse, deprimirse y perder interés por las cosas que solían hacer. Una de cada diez personas mayores de 65 años desarrollará Alzheimer u otras demencias. A los 85 años, esta cifra aumenta a una de cada tres.
La música puede ser una respuesta, una intervención para las personas mayores en esta situación. Tocar, cantar e incluso escuchar música puede estimular la cognición, influir en el bienestar y contribuir a la felicidad. Centrarse en las historias y las vivencias contribuye al bienestar. Los musicoterapeutas suelen utilizar algo llamado «terapia de reminiscencia», y la música es clave. Escuchar música que nos resulte familiar y que esté relacionada con recuerdos del pasado puede tener un efecto positivo sobre la depresión. Dado que la música nos conecta tan intensamente con nuestras emociones, puede traer a la memoria viejos recuerdos, especialmente aquellos felices o que cambiaron nuestra vida.
El efecto que la música tiene sobre la cognición es espectacular. Las investigaciones han demostrado que, gracias a un fenómeno denominado «neuroplasticidad», nuestro cerebro sigue aprendiendo, adaptándose y creciendo. Antes se pensaba que, una vez alcanzada la edad adulta, la capacidad del cerebro para expandirse de nuevas formas quedaba fijada. O que, si el cerebro sufría una lesión, no se recuperaba por completo. ¡Pero no es así! Nuestros cerebros son capaces de seguir aumentando su capacidad neuronal a medida que envejecemos. Hay una serie de factores que favorecen el funcionamiento cognitivo, y la música es uno de los principales.
La música puede generar movimiento, algo muy beneficioso para el bienestar general. Cantar es otra forma de influir en el estado de ánimo y el bienestar. Cuando las personas cantan juntas en grupo, ocurre algo mágico. Empiezan a respirar al unísono y sus corazones laten al mismo ritmo. Las voces se combinan para crear unísonos y armonías, lo que conduce a una mayor actividad cerebral y a una mejor cognición general. Estar conectado emocionalmente con la música despierta recuerdos, conexiones interpersonales y buenas sensaciones. La música ofrece un gran potencial para la alegría, la risa, la comunidad y la amistad. Cantar en grupo es una forma de afirmar la vida, frenar el aislamiento social y fomentar un entorno propicio para prosperar.
Cuando los miembros del coro LifeSong de CMA se reúnen una vez a la semana para cantar, cantan, aprenden y se ríen juntos. El grupo está pensado para personas que padecen Alzheimer o demencia y sus cuidadores. Damos la bienvenida a cualquiera que quiera cantar con el grupo, independientemente de su edad o procedencia, así que únete a nosotros en esta alegre aventura y haz música en comunidad con nuestros maravillosos mayores.
Kathy Kucsan, Ph.D.
Directora de Educación y Cofundadora